El Traje de astronauta de Emilio Herrera Linares

Contexto histórico


En los años 30, el ingeniero militar español Emilio Herrera Linares, pionero de la aviación, se propuso un reto inédito: ascender en globo hasta la estratosfera (unos 26.000 m) para estudiar la radiación cósmica. Esta meta implicaba enfrentar temperaturas bajo cero, casi nula presión y ausencia de oxígeno, condiciones mortales que ya habían causado tragedias (en 1928, una ascensión a 11.000 m terminó con la muerte de sus tripulantes por falta de oxígeno). Herrera comprendió que necesitaría un traje hermético especial para sobrevivir a semejante altura.

En 1933 comenzó a construir un gran globo estratosférico y, sobre todo, a diseñar ese traje protector. Así nació la escafandra estratonáutica, un traje presurizado que aislaba al piloto del frío extremo y la baja presión, proporcionándole oxígeno respirable. En 1935 Herrera terminó de fabricar este prototipo, que puede considerarse el primer traje espacial de la historia. Una réplica de este traje se encuentra expuesta en el Parque de las Ciencias de Granada.


Traje espacial diseñado por el ingeniero militar Emilio Herrera para globo estratosférico
Nationaal Archief, Dominio público

Capitán de Ingenieros y aviadores, Emilio Herrera Linares
Isidro Fernández Fuertes, Dominio público

Réplica de la escafandra estratosférica de Emilio Herrera Linares, mostrada en el Parque de las Ciencias de Granada, España.
Dickadolino, CC BY-SA 4.0

Diseño, materiales y funcionamiento del traje


El traje presurizado ideado por Emilio Herrera en 1935 fue una obra de ingeniería muy adelantada a su tiempo. Estaba concebido para ser totalmente hermético y mantener una presión interna adecuada para la vida humana a altitudes extremas. Contaba con diversos sistemas y capas de materiales para proteger al piloto. Sus principales características fueron:

  • Capas múltiples de protección: interior de lana (aislante), capa de caucho hermética, una exterior de lona reforzada con cables de acero, recubierta de plata para reflejar la radiación solar.
  • Soporte vital y comunicación: el traje se sellaba completamente y suministraba oxígeno puro al piloto (botellas con más de dos horas de autonomía); incorporaba un micrófono interno para comunicación por radio, y un filtro antivapor en el casco que evitaba que el visor se empañara.
  • Casco y visor: casco hermético de acero con visor de triple cristal (con filtros UV e IR) para proteger la vista de la intensa luz solar.
  • Articulaciones flexibles: fuelles en hombros, codos, caderas, rodillas y dedos permitían mover las extremidades pese a la rigidez de la presión interna, otorgando movilidad al piloto.
El traje incluso tenía calefacción eléctrica, aunque las pruebas revelaron que el verdadero desafío era eliminar el exceso de calor corporal en altura, más que combatir el frío externo. Herrera y su equipo llevaron a cabo pruebas en tierra para verificar el funcionamiento de la escafandra. La hermeticidad se probó incluso en la bañera de su casa en Sevilla, y la movilidad se comprobó en tierra en la base de Cuatro Vientos con resultados satisfactorios.

Impacto en la historia de la aviación y la exploración espacial


El traje de Herrera es considerado hoy un antecedente directo de los trajes espaciales modernos, pues resolvió por primera vez muchos problemas técnicos de sobrevivir fuera del entorno habitable de la Tierra. Lamentablemente, en julio de 1936 estalló la Guerra Civil en España y el proyecto quedó cancelado. Herrera, ocupado en el esfuerzo bélico republicano, no pudo retomar la hazaña. El globo estratosférico fue requisado (su tela se reutilizó para fabricar impermeables) y el traje presurizado quedó extraviado o destruido. Aunque su prototipo causó admiración en su momento, la Guerra Civil y el exilio de Herrera hicieron que su invento quedara relegado durante décadas, especialmente en España bajo el franquismo.

Influencia en los trajes espaciales modernos


Muchos principios que Herrera anticipó en 1935 reaparecieron en los trajes espaciales desarrollados por soviéticos y estadounidenses décadas después. Los modernos equipos de astronauta también utilizan capas herméticas con materiales de refuerzo, sistemas de suministro de oxígeno, comunicaciones internas, visores filtrantes y articulaciones con pliegues para facilitar la movilidad en presión.

En los años 60 la NASA llegó a ofrecer a Herrera colaborar en el programa espacial, pero él lo rechazó. A pesar de ello, este acercamiento demostró que sus ideas eran valoradas. Sus soluciones técnicas se confirmarían con el tiempo: prototipos recientes de trajes (como el modelo Z-1 de la NASA presentado en 2012) continúan enfrentando los mismos retos de movilidad y control térmico que Herrera ya había anticipado, demostrando cuán adelantado estaba a su tiempo.

Mitos, bulos y aclaraciones


Se le suele llamar el inventor del traje espacial, aunque su prototipo nunca llegó a usarse en una misión real debido a la guerra. También se ha dicho que la NASA "copió" su traje; en realidad, no hubo ninguna copia literal, pero sí sirvió de inspiración y precedente para los ingenieros que vinieron después. Su trabajo quedó relegado durante años (la España franquista no le dio crédito), pero con el tiempo ha sido reivindicado. Hoy se reconoce a Emilio Herrera internacionalmente como un precursor de los trajes espaciales modernos.


Fuentes